Sueño REM: la importancia de la fase de los sueños
Para muchos de nosotros, dormir es simplemente un estado en el que nos encontramos por la noche. Nos dormimos por la noche y nos despertamos por la mañana. Pero ¿sabías que, mientras tanto, nuestro cuerpo pasa por distintas fases? La mayoría ya ha oído hablar de la fase de sueño profundo, pero ¿qué pasa con el sueño REM?
Descubre en este artículo qué hay detrás del sueño REM y por qué es tan esencial. También te explicamos qué ocurre cuando se descuida y te damos algunos consejos para mejorar la calidad de tu sueño REM. Porque una cosa está clara: ¡es imprescindible para nosotros y para nuestra salud!
¿Qué es el sueño REM?
El sueño REM, también llamado fase de los sueños, es una parte importante del sueño. REM significa Rapid Eye Movement (en español, movimientos oculares rápidos), lo que indica que durante esta fase del sueño nuestros ojos se mueven rápidamente de un lado a otro. El corazón y la respiración se aceleran y, durante este tiempo, soñamos de forma especialmente vívida y, a menudo, surrealista o extraña.
Pero ¿dónde encaja esta fase en el ciclo del sueño y qué la hace tan especial?
La fase REM dentro del ciclo del sueño
El ciclo del sueño es un proceso complejo formado por distintas fases. Cada una tiene su propia función y duración:
- Fase 1 – Adormecimiento: cuando nos entregamos al sueño, nuestro cuerpo por fin puede descansar y nuestra mente relajarse. Notamos cómo la respiración se vuelve más lenta y el corazón se calma. Al mismo tiempo, la temperatura corporal baja ligeramente y los músculos se relajan. El cuerpo se prepara para dormir, y hablamos de la primera fase no REM.
- Fase 2 – Sueño ligero: en la segunda fase no REM, el cuerpo pasa al sueño ligero. La actividad cerebral disminuye, pero todavía podemos percibir estímulos externos, por lo que en esta fase nos despertamos con facilidad, por ejemplo por un ruido. Aunque también es posible que soñemos.
- Fase 3 – Sueño profundo: en la tercera fase no REM, el cerebro se aísla de los estímulos externos y reduce su actividad. Ahora es más difícil despertarnos. Durante el sueño profundo, nuestro cuerpo realiza tareas importantes: regenera las células dañadas, refuerza el sistema inmunitario y libera hormonas importantes.
- Fase 4 – Sueño REM: la actividad cerebral vuelve a aumentar mucho, nuestros ojos se mueven rápidamente de un lado a otro y soñamos intensamente.
- Un sueño sano incluye todas las fases del ciclo del sueño. Salvo la fase de adormecimiento, las recorremos en forma de ciclo varias veces cada noche hasta que nos despertamos por la mañana. La duración total de un ciclo es de unos 90 a 110 minutos.
Particularidades de la fase REM
La fase REM es una fase del sueño muy activa que supone aproximadamente entre el 20 y el 25 por ciento del tiempo total de sueño. Mientras que después de nacer vivimos unas nueve horas de sueño REM, este tiempo disminuye de forma constante hasta los 8 años y, finalmente, se estabiliza en unas dos horas por noche. Como en esta fase nuestros ojos se mueven muy rápido y aparecen sueños vívidos, nuestro cuerpo consume especialmente mucha energía. Por eso la temperatura corporal, la presión arterial, la actividad cerebral y la frecuencia cardíaca son más altas que en otras fases del sueño.
Parálisis REM
Otro efecto es que se produce una parálisis de los músculos de los brazos y las piernas. ¿Qué significa eso? Los músculos están completamente relajados y no pueden moverse. Este estado se conoce como atonía REM o flacidez y sirve para evitar movimientos mientras soñamos. Por lo general, este estado pasa desapercibido. Sin embargo, si en esta fase nos despertamos por trastornos del sueño, notamos la parálisis y no podemos hablar, los expertos hablan de parálisis REM. Para quien la sufre, puede ser una experiencia desagradable.
Trastorno de conducta del sueño REM
En el contexto de los trastornos del sueño también puede aparecer el llamado trastorno de conducta del sueño REM: a pesar de la fase REM, los músculos no están paralizados, por lo que las personas afectadas pueden realizar movimientos incontrolados mientras duermen.
La importancia del sueño REM para nosotros y nuestro cuerpo
Todas las personas sueñan unas dos horas cada noche, pero no todas recuerdan qué han soñado, ni siquiera si han soñado. Pero no te preocupes: da igual si recordamos nuestros sueños o no; lo único importante es que soñemos. Durante esta fase tienen lugar muchísimos procesos de gran importancia para nuestro bienestar físico y mental. Nuestro cerebro procesa recuerdos y ordena la información que hemos recibido a lo largo del día. Esto beneficia especialmente a los procesos de aprendizaje, ya que así mejoran nuestro rendimiento cerebral y nuestras capacidades cognitivas. Investigadores de la Universidad de Tsukuba, en Japón, publicaron los resultados de su estudio sobre este tema en la revista científica Neuron. Sugieren que, durante el sueño REM, nuestro cerebro forma nuevas neuronas y células cerebrales y almacena lo aprendido. Gracias a las células recién formadas, asimilamos a la vez información nueva.
¿Sabías que mientras dormimos también procesamos las emociones? Esto nos permite superar y dejar atrás con más facilidad las experiencias negativas, lo que ayuda a reducir el estrés y a equilibrarnos emocionalmente. Así regulamos nuestras emociones mientras mejora nuestro estado de ánimo. Por tanto, el sueño REM es imprescindible. Pero ¿qué ocurre cuando estas fases son demasiado cortas?
¿Qué pasa si no tienes suficiente sueño REM?
Entre las consecuencias más frecuentes de la falta de sueño REM están:
- Problemas de memoria: puede costarnos retener cosas o recordar detalles, porque no se han formado nuevas conexiones durante el sueño. Investigadores de la Swinburne University descubrieron en un estudio que la falta de sueño REM también puede provocar demencia.
- Cambios de humor: un sueño REM más corto puede provocar inestabilidad emocional. Podemos irritarnos con más facilidad o sentirnos decaídos. Si esto se acumula, aparecen el estrés crónico, la ansiedad o la depresión. Pero también aumentan la irritabilidad y la agresividad.
- Falta de concentración: nuestra concentración disminuye, lo que a su vez dificulta el aprendizaje. Estamos cansados, nos distraemos con más facilidad y nos puede costar centrarnos, porque los pensamientos se dispersan con facilidad.
- Cambios en el apetito: investigadores de la Universidad de Berna y del Inselspital de Berna comprobaron que dormir poco sueño REM influye en nuestro apetito. Esto puede provocar trastornos alimentarios y sobrepeso.
Ten en cuenta, sin embargo, que las consecuencias son muy individuales. Pueden aparecer, pero no tienen por qué. Normalmente, pasar una noche con poco sueño REM no tiene consecuencias graves para la salud, porque por lo general nuestro cuerpo intenta recuperarlo la noche siguiente. Pero, para que no se llegue a ese punto, nosotros mismos podemos contribuir a mejorar nuestro sueño.
3 consejos para un mejor sueño REM
La falta de sueño REM puede tener consecuencias graves, y la duración de esta fase depende en gran medida de la calidad del sueño. Dormir mal, por ejemplo, la interrumpe o la acorta. Pero eso también trae una buena noticia: podemos influir en la calidad de nuestro sueño estableciendo una buena rutina de sueño.
Respetar los horarios y la duración del sueño
Una buena forma de conseguirlo es dormir el tiempo suficiente y mantener un horario regular para acostarse. Por eso, intenta irte a la cama cada día a la misma hora. Esto no solo ayuda a que tu cuerpo coja un ritmo, sino que también allana el camino hacia el sueño REM. Evita las sustancias estimulantes como la cafeína o el alcohol, ya que reducen la calidad del sueño.
Entorno para dormir y ropa de cama: cómo ayudan los edredones con peso y los edredones terapéuticos
Prepara tu entorno para un sueño reparador: elige un colchón y una almohada cómodos y mantén la temperatura de la habitación agradablemente fresca (lo ideal son unos 16-18 grados). Además, la habitación debería estar a oscuras para que puedas dormir sin interrupciones. Incluso la farola que hay delante de la ventana puede bastar para inhibir la producción de melatonina, la hormona del sueño.
Otra opción para mejorar la calidad del sueño es usar un edredón con peso, también conocido como edredón terapéutico. La presión uniforme de las microperlas de vidrio no solo proporciona un suave abrazo, sino que también nos ayuda a relajarnos. Gracias a ello, nuestro cuerpo libera hormonas del bienestar como la oxitocina y la serotonina. Estas hormonas hacen que tengamos un sueño reparador y que a la mañana siguiente empecemos el día en forma y relajados.
Los edredones con peso de CURA están disponibles en distintos pesos, versiones y tamaños. Gracias a años de experiencia y a una mejora constante, ayudan cada vez a más personas a encontrar la calma. Por eso merece la pena probar un edredón terapéutico para ver si también puede favorecer tu sueño reparador.
Descubre más sobre el edredón con peso: edredones con peso durante el embarazo
Una alimentación y un ejercicio adecuados
Una alimentación equilibrada con mucha fruta, verdura y cereales integrales aporta al cuerpo nutrientes importantes y favorece el bienestar. El ejercicio regular también ayuda a relajar el cuerpo y a mejorar el sueño.
Es importante no hacer actividad física justo antes de acostarse, porque en ese caso tiene un efecto más estimulante que relajante. Esto se aplica sobre todo a los entrenamientos más intensos. Por ejemplo, una sesión de yoga o de estiramientos por la noche es muy adecuada para estirar y relajar el cuerpo con suavidad.
Conclusión: sueña para estar en forma y sano
El sueño REM desempeña un papel decisivo en nuestra salud física y mental. En esta fase de los sueños no solo procesamos lo vivido, sino también las emociones y los pensamientos. Al mismo tiempo, en el cuerpo tienen lugar procesos importantes que influyen en nuestras capacidades cognitivas y en nuestra salud.
Por eso, cuida tu higiene del sueño, crea el entorno ideal para un sueño reparador y prepárate para una noche de descanso. La consigna es: ¡sueña para estar en forma! Porque solo quien sueña lo suficiente puede empezar el día descansado y con energía.




