A lo largo de nuestra vida pasamos una media de 24 años durmiendo. Con una duración tan considerable, no sorprende que para muchos el momento de dormir forme parte de la rutina diaria. ¿Y si ese tiempo fuera incluso mucho más importante de lo que pensamos? Todos conocemos la idea del sueño de belleza, pero ¿qué hay realmente detrás? Vamos a llegar al fondo del mito.
¿Qué hay de cierto en el mito del sueño de belleza?
Existe de verdad una relación entre dormir bien y tener un aspecto radiante: el sueño es un momento importante para la regeneración del cuerpo, y una buena regeneración puede hacer que tengamos un aspecto sano y descansado. No solo importa cuántas horas pasamos en la cama por la noche, sino también lo bien que dormimos.
Mientras dormimos, en el cuerpo se ponen en marcha distintos mecanismos de reparación, como la formación de células musculares y la producción de nuevas células de la piel. Además, el cuerpo aprovecha el sueño para regular a fondo su equilibrio hormonal, lo que beneficia no solo a la salud, sino también a la belleza exterior. Por lógica, la falta de sueño afecta negativamente a todos estos aspectos.
¿Qué ocurre en el cuerpo mientras dormimos?
En cuanto nos metemos en la cama para descansar, nuestro cuerpo pone en marcha una serie de procesos y funciones imprescindibles para nuestro bienestar y nuestra salud. El corazón late más despacio, respiramos con más calma y la temperatura corporal baja ligeramente.
Al mismo tiempo, el cerebro está activo para regular el ritmo del sueño (también llamado ciclo sueño-vigilia). En este ciclo se alternan fases de sueño profundo y ligero con fases de sueños. Durante estas fases, además, el cuerpo se regenera, pero ¿qué tiene que ver esto con el sueño de belleza?
Dormir puede ayudar a combatir el envejecimiento prematuro de la piel
Durante el sueño se estimula el metabolismo, lo que a su vez favorece la circulación sanguínea en el cuerpo. Así, las células de la piel reciben más oxígeno. De este modo, la piel obtiene todos los nutrientes necesarios para regenerarse poco a poco y combatir el envejecimiento prematuro.
Además, cuando dormimos por la noche, nuestro cuerpo produce hormonas del crecimiento que favorecen y estimulan la formación de colágeno en las células de la piel. El colágeno es una proteína importante del tejido conjuntivo que da firmeza y resistencia a la piel. Por eso, dormir lo suficiente con regularidad no solo es importante para descansar y relajarse: ¡también aporta a la piel los nutrientes que necesita urgentemente para regenerarse!
A la inversa, la relación entre el sueño y la regeneración de la piel funciona igual: si no dormimos bien, puede que se note en la piel. La falta de sueño empeora la circulación sanguínea, y eso se ve enseguida sobre todo en la zona de los ojos. El resultado son ojeras oscuras, ojos rojos e hinchados, arrugas alrededor de los ojos y una piel pálida y apagada.
Y aunque mucha gente piense que los demás no se dan cuenta de estos cambios sutiles, un estudio de Suecia demuestra lo contrario: un equipo de investigación de Estocolmo comprobó que los participantes consideraban menos atractivas y menos sanas a las personas que habían dormido poco o mal, y viceversa. ¡Otra razón más para dormir tu sueño de belleza!
Las hormonas regulan nuestra sensación de hambre mientras dormimos
Seguro que nadie se ha despertado nunca sobresaltado por el hambre. ¿Cómo lo sabemos? Porque el cuerpo humano toma precauciones para que eso no ocurra.
Durante el sueño, el cuerpo libera hormonas que regulan la sensación de hambre. La hormona grelina, por ejemplo, es la responsable de la sensación de hambre. La leptina, en cambio, reduce el apetito y hace que nos sintamos saciados. Cuando estas hormonas están bien equilibradas y funcionan correctamente, contribuyen a regular el metabolismo. Y eso, a su vez, influye mucho en nuestra salud.
En las personas que sufren falta de sueño, estas hormonas pueden desequilibrarse. El nivel de grelina sube, mientras que el de leptina baja. La consecuencia: aparece una sensación de hambre excesiva aunque el cuerpo en realidad no necesite alimento. Así, dormir lo suficiente ayuda indirectamente a regular nuestra forma de comer y, por tanto, el peso corporal, lo que influye de forma decisiva en la salud. A continuación vemos lo estrechamente relacionados que están la salud y el aspecto físico.
La salud física, un aspecto importante del sueño de belleza
La belleza viene de dentro, y eso es más que un simple dicho. Quien se siente bien también lo irradia hacia fuera. Y, a la inversa, con un cuerpo sano y en forma suele ser más fácil sentirse guapo.
Aquí se cierra también el círculo con el sueño de belleza: una buena higiene del sueño favorece la salud. Se compone de una buena calidad del sueño y de una cantidad de sueño adecuada, y ambas pueden mejorarse con algunos consejos y trucos.
El entorno para dormir
Es importante tener un entorno para dormir tranquilo, oscuro y fresco, en el que podamos descansar sin interrupciones. Nos ayuda a dormirnos antes y a dormir toda la noche de un tirón.
La temperatura ambiente ideal para el dormitorio es de unos 16-18 grados centígrados. Si ventilas antes de acostarte, te aseguras de que haya oxígeno suficiente en el dormitorio. Oscurece la habitación por completo para estimular la producción de melatonina, la hormona del sueño, que además te ayuda a dormirte y a no despertarte durante la noche.
El ritmo del sueño
Un buen ritmo del sueño implica esforzarnos por acostarnos con regularidad a la misma hora y seguir antes la misma secuencia de la noche o unas rutinas fijas. Nuestro cuerpo tiene un reloj interno, y las rutinas le ayudan a prepararse para dormir antes incluso de tumbarnos, lo que facilita la regulación del ritmo sueño-vigilia y de las fases de sueños y de sueño profundo.
La duración ideal del sueño
Cuántas horas de sueño necesitas es algo muy individual y depende de distintos factores, entre ellos la edad. Un estudio reciente de investigadores de las universidades de Cambridge y Fudan, publicado en la revista Nature Aging, concluyó que unas siete horas de sueño son lo ideal para las personas de entre 38 y 73 años.
Sin embargo, la Sociedad Alemana de Investigación y Medicina del Sueño (DGSM) advierte al mismo tiempo contra las generalizaciones. Subraya que el reloj interno de cada persona funciona de forma distinta y que cada adulto tiene que descubrir por sí mismo cuánto sueño le resulta ideal.
La calidad del sueño
La DGSM subraya que lo decisivo para un sueño nocturno saludable no es solo la duración del sueño, sino sobre todo la calidad del sueño. Puedes influir positivamente en la calidad de tu sueño, por ejemplo, renunciando a la nicotina, el alcohol y el café por la noche. Puedes favorecer activamente un buen sueño con la meditación y con ayudas como las apps de sueño y los edredones con peso, a menudo también llamados edredones terapéuticos.
El efecto de un edredón con peso se nota tanto a nivel físico como psicológico. Los edredones con peso ayudan a relajarse: gracias a su suave presión, el edredón terapéutico se siente como un abrazo y hace que el cuerpo libere hormonas del bienestar, como la oxitocina y la serotonina, entre otras, que aportan una sensación de relajación y satisfacción.
Los edredones con peso de CURA están disponibles en distintos pesos y versiones para ofrecer a cada persona la alternativa ideal. Los edredones terapéuticos no solo están pensados para personas con trastornos del sueño y dificultades para dormirse, sino que en general ayudan a tener un sueño de belleza más profundo y saludable.
Más consejos para tu sueño de belleza
Además de cuidar tu higiene del sueño, puedes hacer aún más para mejorar tu sueño de belleza. Te hemos preparado algunos consejos:
- Postura para dormir: para reducir y prevenir las arrugas mientras duermes, lo ideal es dormir boca arriba. De lado se ejerce presión sobre una parte de la cara, lo que altera la circulación y puede favorecer la formación de arrugas. Boca arriba, en cambio, los músculos de la cara permanecen relajados y tu piel es menos propensa a las arrugas.
- Ropa de cama: al comprar ropa de cama, fíjate en el tejido. Materiales como el satén, el Tencel™ o lyocell, la seda y el satén de algodón son perfectos para el sueño de belleza gracias a su suavidad. Generan menos fricción sobre la piel y así previenen la irritación de la piel y el encrespamiento del cabello, también conocido como "frizz". Recuerda también cambiar la ropa de cama con regularidad, es decir, aproximadamente cada dos semanas. Lava la ropa de cama a un mínimo de 60 grados, porque en ella se acumulan enseguida, además de cabellos rotos y pelusas, sudor, sebo, células muertas de la piel y bacterias.
- Aparatos electrónicos: también puedes optimizar tu sueño de belleza dejando de usar dispositivos digitales como smartphones o tabletas al menos 30 minutos antes de acostarte . La luz azul que emiten las pantallas puede reducir la producción de melatonina y, con ello, afectar a la calidad de tu sueño. Si tu dispositivo tiene un modo nocturno con un espectro de luz más cálido, no dudes en usarlo siempre .
- Cuidado de la piel: además de dormir lo suficiente, tu rutina diaria de cuidado de la piel es decisiva para tener una piel sana y radiante. Limpia tu cara de suciedad, maquillaje y otras sustancias irritantes y, con los productos adecuados, asegúrate de que tu piel reciba los activos y la hidratación que necesita tanto de noche como de día.
- Ejercicio: las actividades al aire libre, como pasear o correr, ayudan a reducir el estrés y favorecen un mejor descanso. Y tu piel también lo agradece, porque recibe más riego sanguíneo y más nutrientes. Por cierto: ¡en la recuperación después del deporte el sueño vuelve a desempeñar un papel importante!
Y, por último: cuídate y reserva con regularidad tiempo suficiente para ti. Tu cuerpo y tu mente te lo agradecerán.




